Opinión

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Está al orden del día la necesidad, si o no, de otra Reforma Pensional. Gobierno que llega pone en su agenda este debate y moviliza la opinión, polarizándola. El actual Gobierno intentó hacerlo aprovechando la Ley del Plan, pero rápidamente tuvo que retroceder, incluso por opinión en contra del propio Vicepresidente doctor Angelino Garzón. Ahora, a 20 meses de gobierno, éste atiza el debate en compañía y apoyo abierto de los Fondos Privados de Pensiones y de Fedesarrollo, institución privada de apoyo a los intereses privados.

Así como en Salud un nuevo modelo pasa por acabar con la intermediación financiera en manos de las EPS, en pensiones también pasa por devolver los recursos que hoy tienen los Fondos Privados al sistema de Prima Media. Es decir, hay que recuperar y fortalecer el sistema financiero de Prima Media con Prestación Definida, para que sea administrado por Entidades Públicas fuertes y con visión de largo plazo y porque la Pensión es un derecho ciudadano y que tiene que estar al margen de los corruptos, de los cambios macroeconómicos y del vaivén de los intereses meramente sectoriales vinculados al capital financiero.

Otra reforma pensional se necesita, pero, no a la medida de los intereses de los Fondos Privados sino del Interés Nacional, que no es lo mismo. Desde que el sector financiero logró en la Ley 100 crear los Fondos Privados e imponer parcialmente sus condiciones, estos no han dejado de atacar al Sistema Público Pensional administrado por entidades tales como el ISS, Caprecom y Cajanal. Los ataques van desde el desprestigio y la competencia desleal hasta la abierta injerencia sobre el gobierno y el Congreso, participando incluso con recursos en campañas electorales. Son los Fondos Privados los más interesados en una nueva reforma que favorezca sus intereses.

Propuestas como las del aumento de la edad y del monto de la cotización, y las de rebaja de beneficios como la garantía de Pensión mínima y la pensión sustituta, son propuestas que abiertamente favorecen a los Fondos Privados y que ellos han venido cocinando de la mano con el Ministro de Hacienda, con Planeación Nacional y, obviamente, con un grupo de apoyo de corifeos en el seno del Congreso, corifeos elegidos con apoyos financieros non sancta.

Después de la Ley 100 que reformó no sólo el Sistema de Salud sino Pensiones y Riesgos Profesionales, varias reformas han sido aprobadas en el Congreso. La última Reforma Pensional fue de orden constitucional, Acto Legislativo 01 de 2005, que de tajo acabó con los sistemas pensionales pactados convencionalmente y que, a la vez, recortó el régimen de transición para un grupo significativo de la población que hoy no tiene la posibilidad de pensionarse a los 55 para las mujeres ó 60 años para los hombres, sino que tendrá que esperar hasta los 57 y 62 años respectivamente y cotizar, ya no 1.000 semanas, sino 1.300.

No tenemos duda de que hay que hacer una reforma estructural al Sistema Pensional colombiano, uno de cuyos ejes deberá ser el fortalecimiento del sistema de prima media con prestación definida, no del sistema de fondos privados. Haberles dado tanto poder a los Fondos Privados trajo como consecuencia inmediata el aumento del déficit fiscal del país, pues hoy los Fondos Privados manejan cerca de 100 billones de pesos y sólo están devolviendo los ahorros a unos 40.000 cotizantes –pensionados-(¿?) mientras que el sistema de prima media paga a más de 1’200.000 pensionados, incluyendo los regímenes especiales, y debe recibir aportes importantes cercanos a los 9 billones de pesos del Presupuesto Nacional. El fortalecimiento del sistema de Prima Media, más que una decisión técnica es política, y pasa porque esos recursos que hoy tiene el sistema privado, y que son públicos, le sean devueltos a la Bolsa Común que administra el sistema de prima media. Como esta decisión afecta directamente los intereses del sistema bancario privado, tendría una férrea oposición. Una decisión de este tipo es posible conseguirla si, y sólo si, logramos una masiva movilización ciudadana y un cambio de correlación de fuerzas en los órganos de decisión como el Congreso Nacional.

El Régimen de Ahorro Individual, administrado por los Fondos Privados de Pensiones, es un verdadero engaño para los ahorradores, ya que para acceder a una pensión de un salario mínimo mensual, se requiere ahorrar unos $140 millones durante más de 50 años continuos de cotización. Tal es así que hoy, a pesar de las limitaciones de ley, muchos cotizantes que estaban en los Fondos Privados han descubierto el engaño y han decidido volver. Muchos han podido, otros a pesar de su voluntad, no, por la normatividad existente.

Además del fracaso de los Fondos para conceder pensiones similares o mejores al sistema de Prima Media, existen otros problemas estructurales necesarios de corregir en una verdadera reforma que proteja al ciudadano, y tienen que ver con el carácter no formal del empleo. La informalidad de los que tienen algún ingreso u ocupación ronda en 56 por ciento, y muchos de los que aparecen como empleados están bajo figuras ilegales a través de falsas cooperativas de trabajo asociado o de empresas temporales con una alta elusión y evasión en sus cotizaciones. Lo anterior significa que para lograr el derecho a la pensión, además de la edad, hoy de 62 años, las 1.300 semanas no se logran con facilidad. Es por ello que hay que formalizar el empleo y buscar fuentes de cotización para los que no logran empleo o quedan temporalmente desempleados; o garantizar, mediante mecanismos de financiación vía presupuesto nacional, una pensión mínima universal, téngase o no empleo. Hoy sólo está cubierto un 20 por ciento de la población que por edad tendría derecho a una pensión. En conclusión, el 80 por ciento de nuestros adultos mayores no recibe una renta básica, lo que muestra con toda claridad la iniquidad con ellos.

Por último, consideramos que el verdadero debate sobre el sistema pensional colombiano se encuentra profundamente desviado. Se está buscando el ahogado río arriba al pretender que el anunciado colapso es producto de las pensiones de segmentos pequeños de la población como los Magistrados. Las cifras que hemos mostrado son más que contundentes, si consideramos, además, que el 80% de esos 1’200.000 pensionados sólo recibe entre uno y dos salarios mínimos.

Así como en Salud un nuevo modelo pasa por acabar con la intermediación financiera en manos de las EPS, en pensiones también pasa por devolver los recursos que hoy tienen los Fondos Privados al sistema de Prima Media. Es decir, hay que recuperar y fortalecer el sistema financiero de Prima Media con Prestación Definida, para que sea administrado por Entidades Públicas fuertes y con visión de largo plazo y porque la Pensión es un derecho ciudadano y que tiene que estar al margen de los corruptos, de los cambios macroeconómicos y del vaivén de los intereses meramente sectoriales vinculados al capital financiero.

Tomado del periódico Momento Médico, edición #104, Asmedas Antioquia. Abril – mayo de 2012.