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21
Mar, Ago

Derechos Sociales
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El foro profundizó temas de trascendencia nacional e internacional como: ambiente y territorio; educación y salud; productividad y derechos humanos. Fue en este marco, impresionante por su riqueza cultural y gran participación de más de mil personas, la mayoría del centro y oriente del país y de cientos de nativos de las etnias U`wa y Guaiba y delegaciones de casi todos los departamentos, donde pudimos destacar una experiencia ejemplar e impactante: la empresa comunitaria de acueducto, alcantarillado y aseo de Saravena, Ecaas, creada por los primeros habitantes de Saravena hace más de 40 años. Hacía apenas cinco días que los campesinos del oriente antioqueño y el equipo departamental de servicios públicos y pobreza habían organizado un festival del agua en homenaje a la vida y como forma de denunciar el terrible futuro que le espera a la zona a manos de grandes empresas privadas y públicas que con la complicidad del Estado piensan inundar todo el oriente antioqueño para producir energía eléctrica para exportar y de paso privatizar el agua.

Marcelino y Fernando: obreros y usuarios
Marcelino lleva dos años y medio en la empresa y nos cuenta que es la segunda vez que le dan contrato. “No es porque no haya estabilidad, sino que las políticas de la empresa comunitaria así lo exigen. La idea es que rotemos para que todos podamos beneficiarnos del derecho al trabajo. Es decir, como la empresa es manejada por las comunidades entonces todos debemos aportar a la empresa ya sea con el trabajo físico, intelectual u organizativo; así todos toman conciencia de la importancia de este tipo de organización y desarrollan valores como la solidaridad; y como la empresa es de todos, todos tenemos derecho a trabajar allí, el único requisito es estar afiliado en una junta de acción comunal, hay que ser comunal”.

El trabajo de Marcelino es el de metrología, banco de pruebas y detector de fugas. “Eso consiste en tomar las lecturas críticas que arroja el sistema de los altos consumos de agua y revisar las razones por las cuales se presentan; en el día vamos a las viviendas que el sistema nos indica y revisamos todas las instalaciones, las llaves de los baños, las duchas, etc. y si todo está en buen estado y el medidor sigue girando entonces se diagnostica una fuga interna. Cuando esto sucede hay que ir con el geófono que permite detectar si hay fuga, esto se hace preferiblemente en horas nocturnas entre las 8 p.m. y la 11 p.m.  Si a pesar de la revisión siguen las diferencias, entonces hay que llevar el medidor al banco de pruebas para verificar su estado. La idea es garantizar que el usuario no se vea afectado por razones ajenas a su responsabilidad en el consumo”, dice Marcelino.

Por su parte Fernando lleva casi tres años y trabaja como fontanero de alcantarillado y conductor operador de hidrojet. “Mi trabajo consiste en hacerle mantenimiento a las redes de alcantarillado y pozos de inspección de alcantarillado del municipio; hacer acometidas domiciliarias de alcantarillado y manejar el hidrojet que es un vehículo especial para realizar este trabajo. Para ello hemos sido capacitados por la empresa, que tiene todos los equipos y la tecnología apropiada para atender la cantidad de usuarios de Saravena y sus necesidades en servicios públicos domiciliarios; cuenta, además, con un grupo de profesionales expertos en esas áreas que orientan a la administración en las compras de lo necesario para cubrir acueducto, alcantarillado y aseo”.

Marcelino y Fernando dicen que como usuarios valoran lo que hace la empresa y como seres humanos se sienten orgullosos de trabajar allí porque Ecaas no solo satisface necesidades básicas, sino que  tiene subsidios para personas de escasos recursos y facilidades de pago a quienes se retrasan; además, a las personas de la tercera edad y a los discapacitados no les cobra el servicio, se les concede 12 m3 de agua, suficientes para su consumo.

Cuando uno encuentra la sede de Ecaas llega a un edificio sencillo pero bonito, organizado y con personal capacitado, hay un ingeniero técnico operativo, hay ingenieros civiles, ambientales, contadores, conductores, secretarias y obreros que trabajan a gusto en su empresa comunitaria. Según comentan los usuarios, la empresa es muy eficiente y se sienten identificados y orgullosos de ella, es modelo en la prestación de servicios, “el agua es bien tratada y nunca se va, solamente por razones de mantenimiento y máximo por un par de horas”. Las tarifas, a pesar de atender a los requisitos de la ley 142 de servicios públicos, son bajas; una familia promedio en Saravena paga menos de treinta mil pesos por los tres servicios: acueducto, alcantarillado y aseo. No hay corrupción en la empresa, las compras se manejan con criterio y los recaudos los hace una empresa especializada para ello que se llama Comunal de Servicios.

El agua del río Satocá es la que alimenta el acueducto; nace en el nevado del Cocui, la boca toma y la planta de tratamiento quedan a unos 40 minutos de Saravena. Allí se trabaja las 24 horas y por política de Ecaas los empleados son en su mayoría habitantes de la vereda Altos de Satocá, aledaña a la planta. Ellos  cuidan y protegen el área de la cuenca y la empresa ha comprado terrenos en esta zona para garantizar su protección y que nadie se pueda apropiar de la cuenca.

Tiempos difíciles
Sin embargo, las cosas no son fáciles para esta empresa y sus trabajadores, ya que han sido brutalmente perseguidos por el Estado y por criminales pagados para asesinarlos. Desde hace décadas los gobiernos departamentales y municipales quieren apoderarse de la empresa para utilizarla en beneficio de sus intereses clientelistas. Últimamente el gobierno nacional también lo hace a través de campañas de desprestigio y de persecución por todos los medios legales e ilegales.

Fernando y Marcelino nos comentan que “Ecaas es de Saravena, no de los grupos insurgentes, como lo dicen los del gobierno y difunden los medios de comunicación como RCN y Caracol, quienes llegaron a afirmar que a la empresa los funcionarios del gobierno municipal no podían acercarse porque los trabajadores estaban armados, cuando allí el único armado es el vigilante. El gobierno ha querido intervenir a Ecaas a través de los entes de control y no han encontrado ni demostrado nada que se los permita. Pero de todas maneras, sicarios pagados, nos asesinaron a tres compañeros de trabajo, eso fue en julio de 2003. También hicieron grafitis en las paredes de la empresa que decían “muerte a milicianos de Ecaas”. Apenas se posesionó Uribe en el 2002 se llevaron a cabo detenciones masivas, entre los capturados ilegalmente había directivos de la empresa, que después tuvieron que ser dejados en libertad. Por físico miedo muchos trabajadores renunciaron, otros tuvieron que desplazarse y los comunales no querían entrar a trabajar a la empresa; por fortuna todo esto se superó con la voluntad, la organización y el valor de la comunidad”

La comunidad sí puede crear y dirigir una empresa de servicios públicos
Martín Vera, es el presidente de Ecaas, es oriundo de la región y siempre ha estado vinculado a las organizaciones sociales y comunitarias; en ellas se formó y se capacitó para dirigir y conducir estos procesos en representación de las comunidades. Él nos dice con convicción que sí es posible que las comunidades puedan dirigir sus propios proyectos.

“La empresa Ecaas nace precisamente del esfuerzo de las comunidades. Saravena tiene una particularidad, es un municipio pluricultural a donde llegaron hace más de 40 años colonos de todos los departamentos y con esfuerzo propio y mano de obra voluntaria, hicieron lo que se llama la siembra de manguera y captaron el agua de unos nacimientos en el sector de la vereda Satocá, que provienen de resguardos indígenas. Nosotros desde nuestra infancia comenzamos a ser testigos de cómo los viejos a través de los convites, lo que llaman minga los indígenas, trabajo en grupo y después de grandes jornadas pudo llegar el agua hasta acá a unas pilas públicas, y hubo un reconocimiento de una entidad de salud que al ver el esfuerzo hizo un crédito y desde allí se organizó mejor el tema del acueducto”.

Luego nació la junta administradora de este proyecto y después fue liderado por las juntas de acción comunal. “Hoy la visión de la empresa está consolidada, hay una gran asamblea constituida por los gremios, los sectores sociales y las juntas de acción comunal. La autoridad es la Asamblea conformada por presidentes  y delegados de las juntas, presidentes y delegados de los gremios, la cámara de comercio, la asociación nacional y municipal de usuarios campesinos, la asociación de mujeres amanecer por Arauca, la cooperativa agropecuaria del Sarare, los medios de comunicación comunitarios, etc. Entre todos eligen la junta administradora por un periodo de dos años, esa junta tiene un presidente que es su representante legal y gerente, un vicepresidente, secretario, tesorero y fiscal; es decir, un control interno que sale de las mismas comunidades y está permanentemente dentro de la empresa, hace parte de la nómina. Además se nombra un revisor fiscal que debe ser contador profesional y así se completa un modelo de empresa comunitaria que cumple con las exigencias legales. Entonces demostramos que sí es posible financiera y administrativamente tener una empresa de servicios públicos de las comunidades y dirigido por ellas, eficiente. Con lo cual queda por tierra la supuesta necesidad de privatizar”.

Ecaas no es la es única empresa comunitaria del Arauca. En el pie de monte llanero está Encuafor y una serie de acueductos veredales en Tame; el 100% son acueductos comunitarios. Gracias al esfuerzo y lucha de sus comunidades Arauca es el único departamento que no ha firmado el plan departamental de aguas. La necesidad de aprender a administrar le exige a la gente prepararse y educarse, además las exigencias legales de la superintendencia y otros organismos exigen requisitos técnicos y académicos. Antes este proceso comunitario se realizaba empíricamente y así fue que la gente aprendió. Ahora se capacitan para ello.

Las condiciones legales
“Antes de 1991 era más sencillo crear empresas comunitarias, pero con la ley 142 de 1994 las cosas se ponen difíciles- dice Vera-. Sin embargo esa misma ley en el art. 15  literal 4, permite la conformación de estas empresas comunitarias; además, lo promueve la constitución política nacional en el art.365 y el decreto 421. Sabemos que la ley 142 es privatizadora pero, dejaron esa ventanita y hay que aprovecharla. Hay una sentencia de la corte constitucional que amplía el radio de acción de las empresas comunitarias. Sin embargo entendemos que la amenaza contra este tipo de empresas es permanente y aunque nos defendemos con la constitución y la ley debemos sostenernos demostrando que hay continuidad en el servicio y eficiencia administrativa; aunque nuestros controles son internos y son a partir de las mismas comunidades, de todas maneras tenemos la vigilancia de la superintendencia de servicios públicos y ellos nos han hecho la vida imposible”.

“Hemos tenido que pagar multas por la calidad del agua aunque es el Estado el que debe hacerlo garantizando los subsidios correspondientes; la superintendencia no ha garantizado que nos entreguen los subsidios y nos pone a pelear con el municipio; nosotros estamos seguros que las muestras de agua fueron manipuladas para que nos multaran, pero apelamos y nos redujeron la multa; sin embargo, es claro que ellos hacen todos los esfuerzos para que esta empresa se caiga, pero no lo han logrado. A ellos les duele mucho no poder utilizar la empresa como fortín político clientelista y para robar”.
Desde el punto de vista social y político esta zona es muy complicada por el conflicto armado y como al Estado le molesta el nivel organizativo de la comunidad ha estigmatizado a las organizaciones, a sus empresas y sus líderes. Así fue como en el 2007 un gobernador de Arauca, Julio Enrique Acosta Bernal (que por cierto hoy es prófugo de la justicia por nexos con el paramilitarismo, por asesinato de periodistas y de dirigentes campesinos y por corrupción) le hizo el señalamiento a Ecaas como caja menor de la insurgencia. “Entonces trajeron al zar anticorrupción y difundieron por todos los medios masivos a nivel nacional la infamia, esculcaron todo, analizaron libros, contabilidad, etc. Y, como era de esperarse, no encontraron una sola evidencia; entonces todo este perverso espectáculo se les devolvió y todo el pueblo de Saravena se volcó a respaldar a Ecaas, a engrandecerla y a luchar por su dignidad. Ecaas es orgullo de sus fundadores, del pueblo de Saravena”.

Hoy Ecaas tiene unas buenas instalaciones, una laguna de estabilización de las aguas residuales, una planta de tratamiento, unos vehículos recolectores, todo gracias al esfuerzo administrativo y a los recaudos de los usuarios. “Pero el gobierno ha luchado es para acabarnos y privatizarnos. Sin embargo, hoy Ecaas le da empleo a 90 trabajadores, que a su vez son 90 familias. Últimamente estamos listos para ser certificados por la norma internacional contable, estamos atentos a la contabilidad ambiental, a las normas de seguridad industrial y de salud ocupacional y muy pendientes de la normatividad vigente. Tenemos una política de empleo para mujeres cabeza de familia y viudas por la violencia; a estas señoras con difíciles condiciones sociales y económicas se les concede empleo y salario de medio tiempo. Tenemos más de 10 mil afiliados, que vienen siendo 60 mil usuarios. Ecaas mueve aproximadamente 250 millones de pesos mensuales en facturación por los tres servicios. Con todo y que Ecaas y las comunidades de Saravena están sólidas, el plan departamental de aguas sigue siendo una amenaza y en cualquier momento el gobernador pudiera firmarlo con sus diputados empeñando el departamento; pero aquí fue primero la empresa que el municipio y eso lo haremos respetar. Estamos invitando a todas las regiones para constituir una asociación de empresas comunitarias y con la confederación nacional de juntas de acción comunal un encuentro nacional para crear la confederación de empresas comunitarias y hacerle una evaluación al plan departamental de aguas para demostrar su inviabilidad y definir como enfrentarlo”.

 

Tomado de Periódico de prensa Alternativa Periferia Edición 54 - Agosto 2010